jueves, 28 de mayo de 2009

LOS PERDEDORES

Nosotros somos lo que somos, no pretendemos ser más.

Nos ponemos de igual a igual con nuestros pares,

sin importar la condición social.

Sin importar la condición sexual.

¿Somos nosotros los perdedores?

No se si será tan así.

A veces el que gana termina perdiendo...

Los perdedores somos mas humanos, somos mejores personas

martes, 26 de mayo de 2009

Cancherito (Final)

Estaba demasiado ebria.

"Haces bien el trabajo de mayordomo. Tal vez te contrate" le dijo a el y se bebió el whisky de un sorbo.

"¿Ah sí?" preguntó el.

"Si, te quedaría hermoso un vestido de mucama" contestó ella en tono burlón.

El se puso serio y volvió a preguntar "¿Ah si?"


"¡¡¡Si!!!" dijo ella mientras dejaba el vaso de whisky en la mesa ratona y enseguida recibió un fuerte golpe en el costado derecho de la cara.

"¡Yo te voy a enseñar puta!" Gritó él mientras agarraba a la otra (la inocente-zorra) de los pelos y la tiraba al piso.

"Era muy fácil sólo quería que tuvieramos sexo. Como si nunca lo hubieran hecho" y volvió a golpear a la primera que ya tenía la nariz sangrando.

"¿Ahora que vamos a hacer?"

Se sentía ebrio, pero ahora no era por alcohol ni por la cocaína, era la adrenalina y el poder que le provocaba sentirse dueño de alguien y poder hacer con ese alguien lo que desease.

Sacó del bolsillo de su pantalón una navaja, la abrió y empezó su juego...

Primero agarró a la que lo había rebajado diciendole que sería una buena mucama y le cortó el cuello. Ella estaba sangrando, ya no servía.

La otra, la inocente-zorra todavía se conservaba intacta.

Se dirigió hacia ella y la agarro de nuevo de los pelos, ella lo miraba y miraba la sangre que habia en la alfombra, y miraba a su amiga muerta y volvía a mirarlo a él.

La mirada que tenía ahora era aun mas inocente, presa del miedo se había quedado paralizada y estaba pálida, lo miraba con ojos asustados y eso lo excitaba mucho.

Tuvo una erección y sonrió, mientras llevaba a esta chica de los pelos hacia una puerta grande, de metal, la abrió y habló con palabras nerviosas: "Con cuidado mi amor, no vayas a caer por la escalera. No querrás arruinarte como tu amiga, no quiero tener que matarte también"

Ella estaba atónita, estaba en shock, no entendia nada, solo asintió y tuvo cuidado de no caer por las escaleras.

Llegaron al final de la escalera y había otras dos puertas, el eligió la de la derecha y la hizo entrar. 

La sentó en una silla y el se sentó en otra frente a ella.

Acercó su cara a la de ella y ella pudo oler la traspiración y la sangre.

Cayó una lágrima del ojo derecho de ella y el la lamió como si fuera un perro sediento.

Le ató las manos y los pies a la silla y se fue de la habitación. Pasó menos de un minuto cuando volvió a entrar desnudo, con una valija llena de aparatos de los que se usan en un quirófano.

Tenía una fuerte erección. Se acercó a la chica que todavía no parecía reaccionar a lo que le estaba sucediendo y le inyectó un líquido en el brazo derecho.

"Eso te va a mantener tranquila. No intentes nada, sólo quiero jugar con vos"

Ella empezo a debilitarse, no sentía las extremidades, pero estaba completamente consciente.

El le introdujo en su boca un aparato de metal que se la mantenía abierta y luego metio su pene ahí.

Ella empezó a llorar, no merecía esto. ¿O tal vez si? No, nadie se merecía lo que le estaba pasando, ella había estado con hombres a los que luego les había robado, había sido una chica mala. Pero de todas formas ésto era demasiado.

Unos segundos antes de acabar el sacó el pene de su boca, y se vino sobre el pecho de ella, luego empezo a lamer su propio semén.

Estaba aún mas loco de lo que parecía...

Pasó unos diez minutos llorando en el piso, luego se levantó como si nada y le dijo.
"En unos minutos vas a sentir nuevamente los brazos y las piernas. Ahora tengo que preguntarte algo. ¿Deseas que te mate ahora o que espere a que puedas sentir como lo hago?"

Ella no contestó, estaba casi paralizada, se sentía débil física y anímicamente.

"Eso me parecía" Dijo él y volvió a agarrar la navaja.

Subió las escaleras y el mayordomo estaba limpieando la sangre de la otra chica del sillón.

"Ya está" dijo él.

Y se fue a dormir... Como si nada.


E.V.

Cancherito (Final)

lee el final esta ahi arriba

jueves, 21 de mayo de 2009

Todo empieza en una frase.

Empieza así y se pierde en la noche.

Se pierde así, y vuelve en un atardecer.

Vuelve así y choca contra tu frente.

Choca así y te hace gritar.

Gritas así y te hace llorar.

Llorás así y te hace reír.

Reís así y te hace llorar.

Llorás así y te hace reír...

L o M i s m o D e S i e m p r e

- Estoy muy cansado - Dijo él mientras se sacaba la remera y se tumbaba en la cama.

-Deberías trabajar menos, o tomarte las cosas con calma mi amor - le contestó ella, que estaba desnuda secándose el pelo frente al espejo.

El había estado todo el día caminando, recorriendo la ciudad, intentando vender un producto mintiendo sobre su calidad, exponiéndolo como si fuera algo que no era.

Había salido temprano, apenas lloviznaba por lo que pensó no llevarse un paraguas... Media hora después de tomar esa decisión empezó a llover muy fuerte y tuvo que refugiarse en una biblioteca.

Allí leyó un rato unos libros que recordaba haber leído un tiempo atrás.

Recordó como eran las cosas antes, como era él, como era su mujer. Como había sido su hija, que por desgracia divina ya no se encontraba junto a ellos.

Recordó las cosas malas que le habían sucedido, la lluvia siempre le hacía sentir así.

A veces pensaba que de haber probado en algún momento el sadomasoquismo le habría gustado. Le gustaba recordar esas cosas que le dolían, sentía cierto placer morboso en el dolor, aunque no le gustaba ver a otra persona sufrir.

Siempre había querido ir a un psicólogo, para ver como era, pero nunca lo hizo. Después de todo, el sabía que estaba un poco loco, y generalmente sabía lidiar con eso.

Paró de llover y se decidió a salir de la biblioteca, enfiló hacia la puerta y se despidió del bibliotecario con un saludo casi imperceptible.

Cuando salió, una fuerte brisa helada le azotó con fuerza y le arranco una lágrima.

¿De dónde venían las lágrimas? ¿A dónde iban?

Poco importaba ahora... Tenía que trabajar, tenía que convencer a la gente de comprar algo que no servía para nada, tenía que mentir para sobrevivir.

La ciudad era como la selva a veces, sólo que en otro sentido... En la ciudad no se comen unos a otros para sobrevivir, sino que escalan una subida infinita de corrupción, y el que está mas arriba es el que más fácil tiene las cosas, el que mejor "sobrevive".

Siguió caminando, toda la mañana.

Al mediodía almorzó en el lugar mas caro que encontró.

Pidió una ensalada, una porción de carne asada, una de papas fritas y una botella chica de vino tinto.

Terminó la carne y se tomo una copa de vino, se levantó de la mesa, fue al baño y luego salió, sin pagar, como si lo que estaba haciendo fuera normal.

¡Le encantaba hacer eso!

Pensó en volver a su casa, pero decidió que no había vendido lo suficiente y siguió con su trabajo.

Cuando empezó a llover de nuevo, frenó un taxi y volvió a su casa.

Había tenido un día tan largo, y no tenía nada interesante para contar.

Su mujer se vistió, y se acostó en la cama al lado de el.

Se besaron, se dieron un abrazo y prendieron la T.V.

- ¿Qué tal tu día? -Preguntó ella.

- Dah... Lo mismo de siempre

lunes, 18 de mayo de 2009

ESTA NOCHE

Me desvelé... Me desperté, no se porque y no me pude volver a dormir...

Di vueltas, me destapé. Me volvi a tapar, pense en fumarme un cigarrillo y me acorde ke ya hace mucho tiempo ke deje el tabaco...

Me destapé de nuevo, prendi el velador y me senté en la cama.

Me volví a acostar, apagué el velador y cerré los ojos (obviamente no me dormí, sino no estaría escribiendo esto)

Me destapé una vez mas, me vestí (remera y mantita para las piernas) y vine a la compu.

No hay nada interesante, un poco de música, y asi se fue un disco, se fue otro, y es el tercer disco ke escucho en la noche... No creo ke pueda dormir.

Aunke ahora me pico el sueño...

Igual... Vine a escribir algo y no puedo acostarme sin haberlo hecho, pero no se me ocurre nada interesante... Así que se van a tener ke conformar con leer mi intimidad descripta ahi arriba.

Vuelvo otro día, con mas ganas, con inspiración, sin ansias y con tiempo

martes, 12 de mayo de 2009

CANCHERITO (cont.) FELIZ CUMPLEAÑOS HALL!

Fueron a su casa y...

Bebieron en el camino, tal vez de más. El se sentía un poco atontado y las chicas que eran hermosas empezaron a parecerle cada vez menos atractivas y más patéticas.

Se preguntó si algún día descubriría eso que llaman "amor".

No supo que responderse, mientras, en tanto se mantuviera esa duda iba a seguir aprovechando su posición e iba a seguir haciendo lo que quisiera, ya que no debía rendirle cuentas a nadie.

Tal vez ese fuera su problema, cuando tenía una relación la descuidaba, no le importaba herir a la otra persona, el creía que con regalos caros, vacaciones, propiedades, autos, etc. podría volver a comprar el amor de una mujer.

El no sabía que ésto funcionaba de otra manera, pero tampoco le importaba mucho.

Al llegar a su casa, el chofer estacionó el auto, se bajó y les abrió la puerta para que bajaran. Tuvo que ayudar a una de las chicas (la menos inocente, por lo tanto menos zorra) a bajar porque estaba bastante borracha, su maquillaje ya no funcionaba y tenía el pelo alborotado.

No era ni la mitad de la mujer que había sido en el restaurant, era increíble lo que el dinero podía comprar, ahora ella era sólo una más del montón.

El chofer volvió a subir al auto y se fue.

Luego, el y las dos chicas subieron las escaleras de la entrada hacia la casa. Ahí estaba como siempre el mayordomo, esperandolos con su cordial y confortable sonrisa y su traje inmaculado.

Entraron y el le ordenó al mayordomo que sirviera unos tragos.

"Señor creo que la señorita de azul no debe seguir bebiendo o podría arruinar la alfombra" le dijo en voz baja, casi al oído el mayordomo.

"Obedece, ¿Acaso te pago para que me aconsejes?" Gruñió el. No sabía que la gente que estaba cerca de el mucho tiempo llegaba a odiarlo, pero sabía que podía ser muy redituable su compañía.

El mayordomo se fue hacia el mueble-bar, sacó tres copas, cada una debería valer aproximadamente la suma que tenía guardada él en el banco con los ahorros de toda una vida, y sirvió unos tragos hechos con ron y pulpa de frutos tropicales.

Mientras el mayordomo preparaba los tragos, el invitó a las chicas a sentarse y se dirigió al baño.

Entró y al mirarse al espejo vio el aspecto terrible que tenía, se notaba que estaba ebrio, siempre se le empezaba a notar esa cara. Cualquiera que lo viera pensaría que era un pobre diablo, tenía cara de tonto, las mejillas redondas y con marcas de un acné que lo habia aquejado toda su adolescencia media y estaba un poco excedido de peso.

Igual, a sus ojos el era un galán, no importaba la apariencia, sólo importaba lo que tenía en su billetera ¿no?

Abrió el botiquín y busco el frasco rojo, lo abrió y "esnifó" unas ricas dosis de eso que lo mantenía en pie cuando todo lo demás se derrumbaba.

Salió del baño listo para la acción, era un hombre nuevo y sentía cada vez mas deseos de estar con la chica inocente-zorra.

Llegó al sillón y se sacó la corbata, se unió a las chicas que hablaban de algo y reían a carcajadas.

No entendió bien de que se reían, pero no le importó demasiado, se metió en la conversación utilizando frases que siempre usaba, siendo de nuevo, como siempre, muy predecible. 

El mayordomo río por lo bajo y se retiró de la sala, sabía exactamente el diálogo que venía a continuación.

Lo que diría él, lo que dirían ellas. Siempre era lo mismo.

Si había una chica sola el al final la desafiaba a besarlo, si había dos las desafiaba a besarse. Hasta ahora nunca habían sido tres.

El mayordomo sintió lástima por el, sintió lástima por ellas, sintió alegría al saber que cuando llegara su relevo iba a poder irse a casa con su mujer y su pequeña hijita.

Llegó al extásis de la conversación y desafió a las chicas a besarse, la menos inocente, por lo tanto la menos zorra dijo que despues de un trago de algo fuerte lo haría.

El llamó al mayordomo, pero el mayordomo no contestó, se escondió en el guardarropas y esperó ahí. No tenía ganas de ver esa cara desagradable de nuevo, sentía que si lo volvía a ver le iba a dar un puñetazo en la cara.

"A fin de año voy a hacer una limpieza de empleados, siempre es lo mismo ¡Encima se quejan de sus salarios! Ya van a aprender..."

Le sirvió a la no-zorra un vaso de whisky y se lo llevó hasta el sillón.

Ella lo agarró medio con desconfianza, se veía rara...

No te vayas que después sigue y se viene lo mejor eh...

E.V.

Cancherito

Se levanto tarde, como todos los días... No tenía preocupación alguna, todo lo que necesitaba le venía servido de algun lugar.

Anoche había tenido sexo con dos chicas hermosas, de esas que solo se ven en T.V., antes había cenado con gente importante y exitosa.

Llegó a ese restaurant lujoso en su lujoso auto, conducido por un chofer obviamente, ya que el no sabía como hacerlo.

Entró y lo saludaron amablemente, aunque nadie recordaba su nombre.

Un mozo bien vestido, bien peinado, bien parecido y con buenos modales lo invitó a una mesa y recogió su abrigo mientras por dentro maldecía tener que hacer todo eso, peinarse, vestirse, actuar con buenos modales y tratar con gente maleducada pero que se peinaba y vestía con "clase" por una miseria, que para cualquiera de éstos "galanes" sería lo mismo que nada.

Una vez en su mesa, con sus pares empezó a comentar sus hazañas que no eran mas que historias, ya que nunca había vivido nada de lo que contaba. Todos lo escuchaban con atención, se reían de sus chistes y se asombraban cuando contaba algo que le había costado mucho. Después de todo, cuando el terminara le tocaría el turno a alguno de ellos. 

Todas las semanas era lo mismo, uno hablaba - todos escuchaban, sonreían, se asombraban, hacían preguntas y luego, el que hablaba terminaba y era el turno de otro y así hasta que terminaba la cena y cada uno buscaba su abrigo y se iba con su chofer que estaba esperando afuera.

Después de contar sus intrépidas aventuras se disculpó y se levantó para ir al baño, era una excusa. Sólo quería acercarse a unas chicas que había visto en otra mesa.

Chicas bellas, con clase, altas, maquilladas, peinadas, bien vestidas, seductoras, con cuerpos artificialmente perfectos.

Se acercó primero a la que parecía mas inocente (en estas chicas siempre resultaba ser la mas zorra) y le preguntó si era su primera vez en el restaurant, ya que el venía todos los jueves y nunca la había visto por ahí, ella contestó que sí. Que hacía poco había peleado con su novio y que le habían aconsejado ese lugar para encontrar gente interesante.

El, como todo hombre, mordió el anzuelo y le dejo uno de los teléfonos celulares que traía encima, luego fué al baño, se miro al espejo y volvio a su mesa.

En el transcurso de la cena estuvo escribendo mensajes a la chica de la otra mesa y recibiendo mensajes de la misma. Hasta que decidió invitarla a un lugar más privado.

Ella contestó que si, después de todo era la que parecía mas inocente, ellas siempre contestaban que sí a una proposición de ese tipo.

Dijo "Si, pero no puedo dejar a mi amiga sola ¿Puede ella venir también?"

El contestó que no había ningun problema. Luego se levantó, saludó a la gente que cenaba con el y se fue. Agarró el abrigo que le traía uno de los mozos y le dejo cinco pesos de propina.

Afuera lo esperaban las dos chicas, eran mas altas de lo que el imaginó, le llevaban al menos 15 centímetros.

El chófer se había quedado dormido de nuevo, le golpeó el vidrio y le dijo que si sucedía eso de nuevo se iba a tener que buscar otro trabajo.

Invitó a las chicas a subir y luego subió el.

Fueron a su casa y ...

En el próximo posteo sigo...

E.V.